Productos
Algunos desafíos piden una herramienta, no otro informe.
Construimos productos a partir de la investigación, la experiencia de campo y la experimentación, cuando lo aprendido tiene que quedarse en manos de la gente después de que el trabajo termine.
Algunos trabajos terminan en evidencia. Otros terminan en una herramienta.
Un producto parte de un desafío que merece resolverse
Partimos del desafío y de la necesidad que hay detrás, de quienes la viven y de las condiciones en las que el producto tendrá que funcionar: acceso, conectividad, coste, competencias, mantenimiento, rotación del personal y muchas otras. Un producto puede ser digital, físico, educativo o híbrido, según lo que el trabajo requiera.
Probamos antes de construir
Una idea se pone a prueba antes de desarrollarla más. La prueba dice si la necesidad es real, si la respuesta propuesta encaja, si la gente la usará y si puede sostenerse. El desarrollo solo continúa cuando la evidencia lo respalda.
No todo debe ser un producto
A veces un método que otros puedan seguir, o un cambio en la forma de decidir, llega más lejos y cuesta menos mantener que una herramienta nueva. Construimos cuando un desafío se repite y la gente necesita de verdad algo que pueda usar directamente. Si no, crear un producto suele ser crear otra cosa más que mantener.
